Irena Sendler, protagonista.

Irena se dedicó a los demás en toda su vida y se hizo enfermera. En 1939, Alemania invadía Polonía; Irena, que trabajaba en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, trabajaba en los comedores comunitarios de la ciudad. Tres años después, el panorama se complicó con la creación del gueto de Varsovia. A pesar de que Irena era católica, nunca tuvo odio por los judíos , por lo que quiso ayudarlos, a pesar del peligro que corría.
Irena se unió e al Consejo para la Ayuda de Judíos, conocido como Zegota, para encargarse de los casos de enfermedades contagiosas. Por la amenaza de una epidemia de tifus, los Nazis dejaron a las personas entrar en el gueto para intentar curar la enfermedad.

Irena al percatarse de lo grave que estaba la situación en el gueto, decidió ayudar a los más pequeños, pues estos podrían construir un futuro más prometedor que en el de ese entonces.
Esto fue duro, ya que los padres de los niños sufrían al tener que dejarlos ir , aunque sabían que era lo correcto y lo mejor para todos.
La situación en ese entonces era tan difícil, que tuvo que sacar a los niños en ataúdes, cajas, en cualquier lugar en donde pudiesen ser transladados sin que los mataran.
La madre de los niños del Holocausto
2500 niños lograron ser salvados.
En la prisión de Pawiak la torturaron los Nazis para averiguar paradero de los niños a los que había ayudado a escapar del gueto.
Condenada a muerte, Irena escapó de la prisión con ayuda de un soldado. Este fue apuntado en la lista de ejecutados. Hasta que se acabara la guerra, continuó con un nombre falso.
Terminada la guerra, Irena consiguió llevar una vida feliz y prospera, con familia.
Estuvo décadas con un nombre anónimo, pero todo cambió cuando su fotografía fue publicada en los periódicos. Ya que muchos hombres y mujeres reconocieron a la enfermera que salvó sus vidas durante la ocupación nazi de Polonia.
Irena Sendler falleció en Varsovia, el 12 de mayo de 2008. Tenía 98 años.
Importancia para la historia
Se le dio el Premio Nobel de la Paz a quien nunca pensó que su labor humanitaria fuera notada despues de decadas. La historia de Irena Sendler es sobre una mujer valiente y con unos valores bien marcados. Sin importar sus ideales políticos y religiosos, Irena puso en riesgo la vida para salvar a niños inocentes de una muerte injusta.
“No se plantan semillas de comida. Se plantan semillas de bondades.
Traten de hacer un círculo de bondades, éstas las rodearán y las harán crecer más y más”. Irena Sendler
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